El Metrofest se quedó sin música: la lluvia suspendió la fiesta de inauguración Metro Los Alcarrizos

Dos años de retrasos, un apagón masivo el día anterior y una tormenta que se llevó la cartelera artística no pudieron opacar lo que Los Alcarrizos esperaba desde 2024: su propio metro. La Línea 2C llegó con más de 500 millones de dólares de inversión, cinco estaciones y la promesa de devolverle tiempo a más de un millón de personas que cada mañana pelean con la Autopista Duarte.

Santo Domingo.— La tarde prometía. Cientos de personas llenaban la explanada de la estación Pablo Adón Guzmán, en la entrada de Los Alcarrizos, cuando Chiquito Team Band subió al escenario y arrancó el Metrofest con sus primeros temas. El ambiente era de fiesta genuina, de esas que no se ensayan ni se decretan. Entonces llegó la lluvia.

Las precipitaciones hicieron lo que ningún retraso de obra, ningún cambio de fecha ni ningún apagón había logrado: interrumpir la celebración. Por razones de seguridad, las autoridades detuvieron el espectáculo antes de que llegara el turno de Sergio Vargas, Los Hermanos Rosario, Chimbala y Omega el Fuerte. El público se fue a casa con el recuerdo de Chiquito Team Band y una promesa todavía abierta: los organizadores no habían informado, al cierre de esta edición, si el evento sería reprogramado.

Pero el Metrofest era la guinda, no el pastel. Lo importante ya había ocurrido horas antes, cuando el presidente Luis Abinader encabezó el acto oficial de inauguración de la Línea 2C del Metro de Santo Domingo. «Hoy Los Alcarrizos se conecta definitivamente con el corazón de la ciudad. Hoy Santo Domingo Oeste deja de estar lejos», dijo el mandatario desde la cabina de un tren, antes de recorrer el tramo inaugural junto al director de la Empresa Metropolitana de Transporte, Jhael Isa.

La obra es, por sus números, la expansión de transporte público más significativa en esta parte de la ciudad en muchos años. El nuevo tramo conecta el kilómetro 9 de la autopista Duarte con el municipio de Los Alcarrizos en un recorrido de 7.3 kilómetros con cinco estaciones nombradas en honor a figuras de la cultura y el deporte dominicano: Pedro Martínez, Franklin Mieses Burgos, 27 de Febrero, Freddy Gatón Arce y Pablo Adón Guzmán. A eso se suman un túnel de 940 metros que conecta la estación María Montez con Enriquillo de Herrera, y una vía marginal de 6.5 kilómetros y tres carriles que corre paralela a la Duarte y convierte ese tramo en un expreso entre Los Alcarrizos y el kilómetro 9.

La inversión total del proyecto supera los 500 millones de dólares, financiada por la Agencia Francesa de Desarrollo y el respaldo del Estado dominicano. Y la construcción, que comenzó en febrero de 2022, tomó cuatro años en materializarse, con un retraso de dos con respecto al plan original. La extensión estaba prometida para febrero de 2024; el Gobierno ajustó la fecha en noviembre de 2025, comprometiendo su entrega para este mes, y esta vez cumplió. El propio Abinader había formalizado la fecha el 9 de febrero pasado en un acto oficial.

Para los residentes de Los Alcarrizos, esa historia de demoras no es un dato técnico: es parte de su cotidianidad. Durante años, cruzar la Autopista Duarte en hora pico fue sinónimo de perder entre una y dos horas, ida y vuelta, solo para llegar al centro de la ciudad. La Línea 2C promete reducir ese tiempo a minutos, con un ahorro estimado de hasta dos horas diarias en trayectos de ida y vuelta comparado con guagua o carro particular en hora pico. Para alguien que hace ese recorrido cinco días a la semana, son diez horas semanales devueltas. Tiempo para la familia, para estudiar, para descansar.

Según la OPRET, la línea 2-C beneficiará a más de un millón de habitantes de Los Alcarrizos, Pedro Brand, Pantoja y sectores del oeste, e incorporará alrededor de medio millón de nuevos usuarios al sistema integrado de transporte público. En su etapa inicial, la línea tiene capacidad para movilizar hasta 150,000 pasajeros diarios. El recorrido completo podrá realizarse en aproximadamente 10 minutos entre estaciones, reduciendo de manera significativa el tiempo de traslado en horas pico.

Desde este miércoles 25, la Línea 2C opera en modalidad de marcha blanca: servicio gratuito para todos los usuarios hasta Semana Santa. El Teleférico de Los Alcarrizos, que había sido suspendido desde las 11 de la mañana del martes para facilitar los preparativos del acto inaugural, retomó operaciones también este miércoles a las 6:00 a.m. Con esa reintegración, la terminal Pablo Adón Guzmán se convierte en el primer punto de la red capitalina donde metro y teleférico convergen en la misma estación, creando un nodo de movilidad que no existía en ningún otro punto del sistema. Conforme las especificaciones técnicas, el metro se integra al sistema del teleférico y otros corredores de la OMSA, lo que facilitará la conectividad en toda la zona oeste.

Hay, sin embargo, una pregunta que la inauguración no respondió del todo. El acto se celebró apenas 24 horas después del apagón masivo que la mañana del lunes 23 paralizó el SENI, colapsó el Metro y dejó sin luz a decenas de municipios. La coincidencia no pasó desapercibida. En redes sociales y foros del sector transporte, ciudadanos y analistas señalaron lo que la imagen de los andenes a oscuras del lunes dejó en evidencia: que invertir en infraestructura ferroviaria moderna sin un plan de contingencia energético robusto es construir sobre arena. Un metro nuevo, costoso y técnicamente sofisticado —financiado en parte por la Agencia Francesa de Desarrollo— que depende de la misma red eléctrica que el día anterior había demostrado su fragilidad es, cuando menos, una contradicción que merece respuesta clara. Las autoridades de la EMT aseguraron que los protocolos de seguridad fueron reforzados para la nueva línea, pero no ofrecieron detalles técnicos sobre los sistemas de respaldo eléctrico instalados en las nuevas estaciones.

También vale la pena situar esta inauguración en el mapa más amplio del transporte público capitalino. La estación María Montez, que antes era terminal de la línea, dejará de serlo y funcionará como estación de cruce, lo que según el Gobierno aliviará la congestión de usuarios durante las horas pico y mejorará el flujo hacia el centro de la ciudad. Es un cambio operativo que parece técnico pero que tiene consecuencias reales para quienes a diario empujan para entrar al vagón en esa estación.

Los Alcarrizos lleva décadas siendo uno de los municipios más poblados y menos atendidos en materia de transporte formal del Gran Santo Domingo. Lo que hoy tiene es algo que hace tres años todavía era una maqueta y una promesa de campaña: cinco estaciones de metro, un teleférico integrado, una vía marginal nueva y trenes que llevan el nombre de Pedro Martínez y Franklin Mieses Burgos, dos figuras que, como el barrio mismo, llegaron desde afuera de los reflectores principales a ocupar un lugar central.

Que todo eso haya llegado con dos años de retraso, en medio del eco de un apagón nacional y con la fiesta suspendida por la lluvia, es casi una metáfora perfecta de cómo suelen llegar las cosas grandes en este país: con obstáculos, con demoras, entre tormentas. Pero al fin.

La segunda oportunidad del Metrofest está pendiente. La del metro de Los Alcarrizos, en cambio, ya llegó.

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