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martes, febrero 24, 2026

Apagón masivo paraliza la República Dominicana: una «falla mayor» en el SENI colapsa el Metro, desconecta provincias enteras y abre interrogantes sobre la fragilidad del sistema eléctrico nacional

El segundo gran corte en tres meses y medio vuelve a exponer las grietas de la infraestructura eléctrica

SANTO DOMINGO, 23 de febrero de 2026. Un apagón de gran escala afectó este lunes a la República Dominicana desde aproximadamente las 10:00 de la mañana, interrumpiendo el suministro eléctrico en el Gran Santo Domingo y en varias provincias del país. La Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED) confirmó que el origen fue una «falla mayor» en el Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI), aunque no precisó la causa técnica específica en sus comunicados iniciales.

El administrador de la ETED, Alfonso Rodríguez, anunció que los protocolos de emergencia fueron activados de inmediato. «Nuestros equipos técnicos, en coordinación con el Organismo Coordinador, las empresas distribuidoras y de generación, se encuentran trabajando de manera continua para la recuperación progresiva y segura del servicio», declaró Rodríguez en comunicado oficial.

La magnitud del corte

Las cifras del colapso son reveladoras. Según reportó Diario Libre, el parque generador perdió más de 1,574 megavatios hacia las 11:00 de la mañana; el Caribe elevó esa estimación a 1,703 MW sacados abruptamente del sistema. El corte se extendió por un arco territorial que incluyó el Distrito Nacional, el Gran Santo Domingo, Santiago, Peravia, San Francisco de Macorís, Dajabón y El Seibo.

En las calles del Distrito Nacional, los semáforos dejaron de funcionar en múltiples intersecciones simultáneamente, generando caos vehicular en las principales arterias de la capital durante las horas de mayor actividad laboral. Negocios de distintos rubros reportaron cierres temporales. La imagen de agentes de tránsito dirigiendo el flujo vehicular a mano en los cruces más concurridos se repitió, con una familiaridad incómoda, como ya ocurrió en noviembre pasado.

Metro evacuado, teleférico paralizado

Uno de los impactos más visibles y documentados del apagón ocurrió en el sistema de transporte masivo. El Metro de Santo Domingo suspendió sus operaciones en ambas líneas y procedió a evacuar a los pasajeros que se encontraban en los andenes al momento del corte. Los testimonios que circularon en redes sociales y medios locales coincidieron en un detalle perturbador: los andenes quedaron completamente a oscuras, sin funcionamiento de luces de emergencia. «Todo estaba a oscuras, sin luces de emergencia… solo la gente alumbrando con los teléfonos», relató una pasajera evacuada de la estación Gregorio Billini en declaraciones recogidas por Diario Libre.

El Teleférico de Santo Domingo también suspendió operaciones de forma preventiva. Ambos servicios comenzaron a restablecer sus recorridos de manera gradual conforme avanzó la tarde, aunque sin un horario oficial de normalización publicado por las autoridades.

El AILA, operando sin interrupciones

Dentro del panorama de afectaciones, el Aeropuerto Internacional Las Américas (AILA) fue la excepción notable. El terminal no registró interrupciones en sus operaciones gracias a sus sistemas de respaldo energético. «Todo se encuentra normal, operamos con las plantas de emergencia», confirmó Luis López, vocero de Aerodom, empresa concesionaria del aeropuerto, en declaraciones citadas por medios locales. Vuelos nacionales e internacionales continuaron operando con normalidad, sin reportes de retrasos atribuibles al apagón.

Noviembre, y ahora febrero: ¿accidente o patrón?

El 11 de noviembre de 2025 —hace apenas tres meses y medio— el SENI sufrió un colapso de características similares que paralizó el metro, el teleférico y dejó sin electricidad a millones de dominicanos durante varias horas. La investigación oficial de ese incidente determinó que fue desencadenado por la salida simultánea de unidades generadoras de la Compañía de Electricidad de San Pedro de Macorís (CESPM) y la Central Eléctrica Quisqueya, provocando una caída en cascada del resto del sistema.

La repetición de un colapso de esta magnitud en un intervalo tan corto ha encendido señales de alerta entre analistas y técnicos del sector energético. Para varios expertos consultados por medios locales, el problema no radica únicamente en un fallo puntual, sino en la ausencia de mecanismos de redundancia suficientes en la red de transmisión: cuando una parte del sistema cede, no hay cortafuegos que impida que la caída se extienda como una ola.

Una infraestructura bajo escrutinio internacional

El alcance del apagón trascendió las fronteras nacionales. El Washington Post cubrió el evento y lo presentó como el segundo gran blackout del país en tres meses, subrayando su impacto en el transporte, el comercio y la vida cotidiana de los dominicanos. La agencia oficial china Xinhua también reportó el incidente desde Santo Domingo. Que dos de los medios con mayor proyección global registren un apagón eléctrico en un país caribeño no es rutinario: es una señal de que el problema empieza a tener peso en la percepción internacional del país, con potenciales implicaciones para el turismo y la inversión extranjera.

República Dominicana ha apostado en los últimos años por consolidarse como destino de inversión y hub logístico regional. En ese contexto, la estabilidad energética no es un indicador secundario: es una condición de competitividad. Organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo y la CEPAL han señalado en distintos informes que la resiliencia de los sistemas eléctricos es uno de los factores determinantes para la atracción de capital en economías emergentes del Caribe.

Lo que las redes dijeron antes que las instituciones

La respuesta ciudadana en redes sociales fue, una vez más, más rápida y más granular que la comunicación oficial. Usuarios en Twitter/X construyeron en tiempo real un registro barrio por barrio de la extensión del corte, mucho antes de que la ETED emitiera su primer comunicado. Los hashtags asociados al apagón escalaron en minutos entre los temas más comentados del país, con una mezcla de indignación, humor amargo y resignación que, en sí misma, retrata el nivel de agotamiento ciudadano con la problemática energética.

Esa brecha entre la capacidad informativa espontánea de la ciudadanía y la lentitud de respuesta institucional no es nueva, pero cada apagón la vuelve más difícil de ignorar.

A la hora del cierre de esta redacción, la ETED continuaba trabajando en el restablecimiento progresivo del servicio en las zonas aún afectadas, sin haber ofrecido un plazo concreto de normalización total ni una explicación técnica detallada sobre el origen de la falla. Las autoridades del sector energético anunciaron que emitirán un informe oficial en las próximas horas.

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